El nombre de nuestra entrada, hace alusión a un titular extraído de la web "Yo me tiro al monte".
A
comienzos de la Antigua Grecia, Platón ya planteaba la importancia
del desarrollo de las artes, a través de la música, literatura,
poesía o la danza.. Sin embargo, este planteamiento originado con
Platón ha ido perdiendo peso con el transcurso de la historia.
Además, podríamos atribuir esta pérdida con la consistencia que va
teniendo la ciencia en las vidas de las personas y a la ideología
dominante de cada época.
A
partir de la aprobación de la última ley de Educación (LOMCE),
observamos cómo el debilitamiento de las materias artísticas va
creciendo e incluso se ven abocadas a la desaparición. En concreto,
la educación artística, siendo éstas, música y plástica, están
relegándose en un segundo plano convirtiéndose en materias
optativas a nivel de Educación Primaria e incluso excluyéndose del
curriculum dependiendo de las Comunidades Autónomas correspondientes
y la competencia que estas mismas otorguen a la autonomía de los
centros educativos. Al mismo tiempo que se limita el peso en materias
artísticas, se hace obligatoria cursar la asignatura de religión o
valores cívicos, quedando así reflejado, que con la primera opción
se deja entre ver un posicionamiento un tanto conservador, además
con respecto a la segunda de ellas (valores cívicos), también
observamos una postura basada en el interés de aquellos que
gobiernan.
Uno
de los aspectos que marca la diferencia con respecto a legislaciones
anteriores, es el hecho de que estas materias computen en la nota
final académica del alumno.
Desde
nuestro punto de vista, no concebimos la enseñanza sin un
aprendizaje a través de las materias artísticas, puesto que son
estas las que fomentan el desarrollo de la persona y despiertan su
creatividad.
Entendemos que asignaturas como la música y la plástica no deberían de verse alteradas a lo largo de la educación primaria y secundaria. De la misma manera, ¿donde queda el arte?, ¿por qué se deja en un segundo plano? ¿por qué se le da prioridad a materias como las matemáticas y las ciencias en sí? En los últimos años, la escuela persigue valores economicistas, ya que se concibe la educación desde una perspectiva competitiva, encaminada a lograr el éxito y la adquisición de un mejor trabajo, creando una fuerte rivalidad, a través de la formación en multitud de competencias.
Esto no es más que una vuelta a las cavernas, un retroceso a una enseñanza instructiva, en lugar de fomentar un pensamiento crítico y creativo de la realidad.
Maribel Bordal, Begoña Granell y Neus Zapater.

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