El pasado fin de semana tuvo lugar una cita única en la localidad de Vila-real, el Festival Internacional de teatro del Carrer, también conocido como FITCARRER.
FitCarrer Vila-real, nace en 1988 bajo la dirección de Xarxa Teatre, un grupo de teatro local. Desde entonces, esta cita anual reúne algunas de las mejores compañías nacionales e internacionales relacionadas con las artes de la calle. Ya son 27 años en los que las calles y plazas de la ciudad se convierten en un gran escenario, en el que se representa el teatro en su estado más puro y auténtico.
La 27ª edición del FitCarrer Vila-real se realizó los pasados días 2,3 y 4 de mayo más urbana que nunca. El espacio urbano como referencia, el arte adaptado para todos los públicos y la utilización de los recursos escénicos fueron claves en el festival.
El festival contó este año con 27 espectáculos representados por 21 compañías, algunas llegadas desde Francia, Italia, Reino Unido y Colombia, realizando espectáculos de lo más variados y multidisciplinarios.
Aprovechando esta cita, la edición arrancó con las II Jornades Profesionals d'Arts de Carrer, donde este año se ha debatido y reflexionado a cerca de la creación a los espacios públicos, con la participación de artistas invitados y de los que han expuesto su trabajo en el FitCarrer Vila-real 2014.
Maribel Bordal, Neus Zapater y Begoña Granell
¡construye, siente, experimenta, descubre, transforma, ama!
¡construye, siente, experimenta, descubre, transforma, ama, aprende, participa, escucha...!
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jueves, 8 de mayo de 2014
jueves, 10 de abril de 2014
Museo de etnología. Centre Cultural la Beneficencia.
“El museo de las
prohibiciones”,
así es como lo calificó una persona tras el pequeño incidente que ocurrió previamente
al comienzo de nuestra visita al museo. Un guardia prohíbe la entrada de un
juguete (monopatín) de una compañera al recinto. Este suceso da cuenta de la
falta de flexibilidad por parte de este trabajador, pues de la misma manera que
se habilita un espacio para depositar
objetos personales, se podría haber guardado en él sin inconveniente alguno.
No queríamos comenzar con la narración de
esta nueva experiencia socioeducativa, sin antes expresar nuestra opinión
acerca de dicho caso. Nos centramos pues en los aspectos socioculturales y
educativos que pudimos observar en dicho espacio cultural, el museo.
En cuanto a su estructura, el museo se
asemeja a una cárcel, ya que históricamente en él se encontraban todos los
huérfanos porque se trataba de una casa de Beneficencia. Tras la transición,
pasa a manos de la diputación, convirtiéndose al mismo tiempo en un espacio cultural. Actualmente, es un
museo familiar de cultura popular y tradicional. En el momento que se reformó,
pasó a tener un aspecto mucho más vanguardista, combinando su parte más moderna
y la más rural.
No obstante, de todas aquellas salas con las
que cuenta dicho museo, resaltamos el aula de didáctica, ya que es el espacio
donde podemos operar en el campo de lo social como futuros educadores sociales.
Podemos preguntarnos, ¿cuál es entonces el papel o la función del educador
social como profesional en este tipo de espacios? La respuesta no es sencilla
si polarizamos la función únicamente con la práctica de exposiciones o visitas
guiadas. Pero, de la misma manera que las misiones del museo son diversas,
también lo son las de un educador social en este espacio de educación no formal,
desde dinamizar los grupos, organizar los espacios, hasta realizar visitas
guiadas.
También, cuando se nos pregunta
por el concepto de museo, solemos
responder casi de manera automática, que son exposiciones. Sin embargo, la
función de los museos no es únicamente la de mostrar y explicar la cultura, tradición
o las costumbres en este caso valencianas, sino que tiene diferentes misiones
como son
- Proteger/conservar el patrimonio.
- Investigar.
- Difundir y enseñar al público.
En el caso de las exposiciones a la que
hacíamos referencia anteriormente, podemos encontrar tanto exposiciones
permanentes como temporales. Las temporales. Como su propio nombre indica, son
exposiciones que se exponen durante un periodo de tiempo determinado, mientras
que como exposiciones permanentes cuentan con la ciudad, “l`horta marjal” y la “muntanya
i secà”.
En cuanto a la metodología, de entre los
aspectos más singulares y característicos resaltamos la manera de comunicar, la importancia de cómo
se comunica y no tanto de los contenidos que se transmiten, buscando siempre
algún aspecto que conecte con la vida de los visitantes, ya que es esto mismo
lo que tiene que guiar la actividad. Quizás, es esto mismo lo que se echó en falta
en la narración de la visita guiada, pues careció de cuestiones hacia los
visitantes, ya que en ningún momento se lanzaron preguntas abiertas que
despiertan el interés de los asistentes.
Además, es importante gestionar la didáctica, desde que se inicia una
actividad o taller hasta que se consigue el “producto final”.
Los talleres
son una herramienta para dinamizar a través de los juegos a un grupo. Concretamente,
los tres que se realizan en el museo y segmentando a los grupos son el que se
realiza con los niños, el “joc de l’horta” que se trata de una oca que
representa el ciclo del cultivo y “enrol” mediante el cual se utilizan 16
personajes de la ciudad de valencia y se lanzan 36 preguntas a las que hay que responder.
La finalidad de cada uno de los talleres es que el grupo identifique aspectos
tradicionales y culturales de Valencia.
En todo lo anterior, hemos querido concentrar
aquello que, como futuros profesionales del campo de lo social, se nos quiso
comunicar de manera clara y concisa, pues es imprescindible que conozcamos
otros espacios culturales y la manera en que se conecta con la cultura. Nos
quedamos con una de las frases que guían las actuaciones de los profesionales
que intervienen en el aula de didáctica, “es
importante la organización de los espacios y tiempos adecuados, así como los
recursos”. Y es que está en eso mismo, en la organización, el todo si lo
que queremos en conseguir los objetivos que nos proponemos como profesionales.
Sin una buena organización de los espacios y los tiempos, difícilmente podremos
comunicar adecuadamente aquello que se pretenda.
Maribel Bordal, Begoña Granell y Neus Zapater
jueves, 27 de febrero de 2014
CONTRACULTURA FRENTE A DOMINACIÓN
La cultura es sin duda, un
aspecto que asimilamos desde un primer momento, algo que nos viene dado y que
tomamos nuestro, sin embargo en muchas ocasiones nos encontramos ante la duda
de sí la cultura que hemos adquirido es realmente la que nos corresponde.
En la actualidad, existe una
categorización de la cultura, no obstante, consideramos que no es adecuado
hablar de culturas predominantes “mejores” que otras puesto que son diferentes
y aquí realmente encontramos el valor y riqueza de la diversidad cultural y de
la interculturalidad.
Observamos en multitud de
ocasiones, que nuestra cultura actual está ligada a una cultura dominante, la
cual viene defina por un sistema monetario.
Por el contrario, entendemos que la
cultura debe ser regida por los organismos internacionales, como es el caso del
sistema educativo como transmisor de cultura. El estado de la cuestión viene
motivado por esa idea de eficiencia económica que llega a los ámbitos educativos
y culturales y que produce un alejamiento de la cultura propia de un lugar.
Desde esta perspectiva nace la democratización
de la cultura, con el fin, de facilitar el acceso a las actividades
culturales de todos los ciudadanos y ciudadanas y por otro lado, ayudar a que la cultura dominante sea un
beneficio de toda la población, el problema surge cuando no llega y no
satisface, es decir, no llena las diferentes dimensiones personales de los
individuos, por tanto, surge la contracultura. La contracultura es el intento de crear otro tipo de cultura que
no sea la que se encuentra mayormente aceptada, de alguna manera que todos los
ciudadanos participen en la cultura, estaríamos hablando aquí de democracia cultural.
La contracultura nace en las décadas
de los 60 y 70, siendo un movimiento juvenil que ideológicamente se define por
su radicalidad y su mezcla de ideologías y propuestas.
La población, al no encontrarse satisfecha con la cultura dominante, reivindica
otro tipo de cultura, con la premisa principal de que el arte tiene la capacidad
de poder contribuir a transformar la consciencia y los impulsos del ser humano
y por tanto, lograr cambiar el mundo.
Por todo ello, desde el arte
podemos encontrar a diferentes artistas que se encuentran vinculados con la
idea de contracultura. Un ejemplo de ello, lo podemos observar en el escritor y
poeta uruguayo Mario Benedetti, el cual cree “en la posibilidad de un futuro mejor a través de la revolución y una cultura alternativa que debe
restaurar esa verdad histórica, despojarla de falsificaciones, desenterrarla en
fin”.
Contracultura
es, en sentido completo, diferentes valores y formas sociales de entender
nuestra realidad, podemos encontrar dentro de ella, desde los movimientos
hippies hasta el movimiento punk.
Para
finalizar, os dejamos con un poema de Jorge Enrique Adoum, escritor,
político y diplomático ecuatoriano que refleja de manera clara, los principios de la contracultura
en su poema «Pasadología»:
“Contra tú y tus tengo
miedo
contra yo y mi certeza al
revés
contra nosotros mismos
o sea contra todo”
Maribel Bordal, Begoña Granell y Neus Zapater
miércoles, 19 de febrero de 2014
Animación Sociocultural. Hacia una participación real
¿A qué atribuimos la idea de la Animación Sociocultural?
A menudo, solemos vincular al profesional de la animación
sociocultural como una figura de diversión y animación, incluso aquellas personas
que tenemos relación directa con el ámbito socioeducativo; en general y más
concretamente, tendemos asociarlo con la idea de “payaso”.
Por el contrario, bajo nuestro punto de vista, la animación
es mucho más que una dinamización. Tal y como afirma Gillet en su libro “La animación en comunidad. Un modelo de
animación socioeducativa” la
animación es una praxis, esto significa que cuando hablamos de animación hay
intención de cambio social, entendiendo que este se pueda llevar bajo una educación activa.
Sin embargo, es necesario irse a la raíz del término para
poder analizar este concepto. Así, esta concepción podemos englobarla dentro de
dos términos, concebidos como independientes: cultura y sociedad.
Hablamos de animación social porque dinamiza e interactúa en
un sentido bidireccional con diferentes grupos sociales. Por su parte, haríamos
referencia a la animación cultural en
tanto que busca qué con las acciones de los grupos sociales se contribuya a crear cultura y
participar en esta.
A partir de las ideas anteriores ya podemos forjar nuestra
propia idea de Animación Sociocultural, pues entendemos esta como el proceso por el cual mediante
diferentes acciones se pretende además de integrar a los sujetos en su medio
social y cultural, que estos transformen con su participación activa el entorno
sociocultural en el que se desarrollan.
Además, cuando hablamos de animación es
necesario explicitar las funciones que tiene el profesional. Destacaremos un
proceso mediante el siguiente esquema:
A nuestro entender, esta idea de Animación Sociocultural
está estrechamente vinculada con la Acción Comunitaria, pues el objetivo final
de esta es que los participantes sean agentes transformadores de su propio
desarrollo.
Por último, vamos a exponer una
pequeña consideración de una Animadora Sociocultural y estudiante de Educación
Social, que a pesar de no haber ejercido como Animadora tras su titulación, sí
que proporciona su propia visión al preguntarle la siguiente cuestión: ¿Qué
sentido tiene hablar de Animación Sociocultural independientemente de la
Educación Social?
La Animación Sociocultural se me planteó como un posible puente hacia
la Educación Social y como un trabajo que
aunque en el sentido propio de la palabra trabajo no se puede considerar como
solidario, sí que se trata de una profesión que contribuye al bienestar de
personas vulnerables o en riesgo de exclusión social. Posible puente porque
permite que dos partes u orillas que aparentemente están enfrentadas y con esto
me refiero a la Animación Sociocultural y a la Educación Social, puedan estar a
la vez unidas. Ambas profesiones, tanto la del Animador Sociocultural como la
del Educador Social, recorren aunque no el mismo, un camino paralelo que les
permite experimentar realidades similares. Intervienen por y para los
colectivos vulnerables. Es por ello por lo que no puedo entender la una sin la
otra, pues además, la Animación Sociocultural forma parte de uno de los ámbitos
de la Educación Social.
Quizás, uno de los aspectos que
hallo como posible diferenciación es precisamente ese sentido de “cultural” que
si que integra el profesional de la Animación. No obstante, el hecho de lo
social, lleva consigo una integración del sujeto de la educación en la
sociedad, en la cultura, en la vida.
Para finalizar, os dejamos con una viñeta que hemos realizado la cual ejemplifica de manera paródica las diferentes visiones en torno a la Animación Sociocultural tal y
como hemos hecho referencia anteriormente.
Maribel Bordal, Begoña Granell y Neus Zapater
jueves, 13 de febrero de 2014
Primer contacto con la cultura
La evolución de nuestra visión
A priori, disponíamos de un concepto muy reducido del término
cultura. No obstante, esto que planteamos
no es una idea aislada de la sociedad, sino que creemos que de forma
general la sociedad la concibe así. Entendíamos por cultura aquello que le
otorga a una determinada comunidad una identidad propia, contando con valores,
tradiciones, creencias, símbolos, lenguas, etc. De esta manera, en la medida
que atribuimos que en una cultura existen diferentes tradiciones y creencias
entre otros, dentro de la propia surgen lo que podríamos llamar microculturas,
es decir, lo que entendemos como pequeñas diferenciaciones dentro de la misma.
La cultura, no surge de un momento dado, sino que ésta va
evolucionando a lo largo de las diferentes generaciones, esto es lo que nos
permite afirmar de alguna manera que lo que somos o la forma de entender la
vida es el resultado del paso del tiempo. Por lo tanto, la cultura forja
siempre lo que puede pasar en un presente.
Todo lo que hemos mostrado era la visión con la que partíamos
del término cultura. Sin embargo, tras el pequeño acercamiento que se nos
presentó en la sesión, concebimos la cultura más allá de un simple concepto,
como una construcción humana. Desde que nacemos, junto con el resto de los
seres humanos, creamos cultura y nos impregnamos de ella. Esta misma es la idea
desde la que partimos, pues pensamos que vivir es cultura, en tanto en cuanto
nos socializamos.
Desde esta manera de entenderla, nos situamos dentro del
concepto antropológico, siendo la cultura aprendida y compartida por todos.
No queremos cerrar nuestra primera entrada sin antes hacer
alusión a una frase de André Maurois, novelista y ensayista francés, el cuál
expone que “Cultura es lo que queda
después de haber olvidado lo que se aprendió” lo que nos muestra la
importancia de la cultura. Ésta, es sin duda,
un rasgo esencial en los seres humanos y permanece siempre en ellos y en
su entorno.
Maribel Bordal, Begoña Granell y Neus Zapater
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